Llega el verano, y entre playa, piscina y paseos, la gente suele estar expuesta al sol más que en ninguna otra época del año. Algunas personas, incluso, se pasan horas bronceándose para que su piel luzca un color tostado. Sin embargo, se debe tener mucho cuidado si tienes pecas, y sobre todo, dependiendo del tipo de piel de cada cual.

Un gran factor de riesgo son las pecas y los lunares, y es que las personas que tienen este elemento tienen entre siete y diez veces más de riesgo de desarrollar un melanoma.

Según el Hospital Clínic Barcelona, aunque el melanoma es el cáncer de piel menos frecuente, es el más peligroso, ya que es el responsable del 80% de las muertes.

Hay muchas clases de pecas y lunares, pero sea cual sea este tipo, se debe ser especialmente cuidadoso con el sol.

Las efélides son esas pequeñas pecas que salen en las mejillas o la nariz durante el verano y que desaparecen en invierno. Los tienen sobre todo los niños y las niñas, y son un factor de riesgo de cáncer de piel en edad adulta.

Las pecas que son permanentes, a diferencia de las efélides, no desaparecen.

Son consecuencia de quemaduras solares, e indican que la piel se ha quemado o no ha reparado el daño del sol.

También son un factor de riesgo de cáncer de piel. Los lunares, en cambio, tienen más volumen, y son más oscuros o pigmentados.

Si son de nacimiento, pueden tener algún pelo más oscuro. Las personas con cincuenta o más lunares, tienen entre siete y diez veces más de riesgo de desarrollar un melanoma; la probabilidad se multiplica por 15 si la persona tiene más de 200 lunares.

La doctora Susana Puig, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Clínic Barcelona, puntualiza que los lunares solo aumentan el riesgo de melanoma, mientras que las pecas aumentan el riesgo de todo tipo de cáncer de piel.

La doctora Puig hace hincapié en la protección de los más pequeños: “Si tú tienes un niño que hace pequitas, lo tienes que proteger más que uno que no tenga”, subraya.

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Tener pecas o lunares no es sinónimo de tener cáncer.

Pero las personas con esta característica deben revisar su cuerpo periódicamente para asegurarse de que no hay nada fuera de lo común.

“Nosotros siempre recomendamos la autoexploración o la exploración en pareja. Debemos mirar nuestro cuerpo por delante y por detrás”, recomienda la experta. Así pues, es esencial prestar atención a todos los puntos y recovecos, ya que, a veces, los melanomas pueden aparecer debajo de las uñas, en la boca o en los ojos.

Si hay una lesión que no sana, persiste, crece o cambia, o un lunar que se inflama, se descama, sangra o produce picor o dolor, se debe visitar un dermatólogo.

Es fundamental que las pecas sean redondas y de un único color.

Si son de bordes irregulares o tienen alguna asimetría, es un signo de alarma. A veces puede ser difícil distinguir una peca de un melanoma, así que, ante la duda, es mejor consultarlo con un profesional.

El doctor Josep Malvehy, dermatólogo del Hospital Clínic Barcelona, explica: “Cuando estamos hablando de tumores malignos de la piel, es muy importante establecer un diagnóstico cuidadoso para saber qué se debe hacer en cada caso”.

Solo un 30% de los melanomas se originan en un lunar preexistente; en el 70% de los casos, el melanoma aparece de nuevo. Así pues, estas manchas no tienen que ser un signo de alarma inminente, aunque los especialistas sí recomiendan revisar el cuerpo por si aparecen más.

Lo más importante, con pecas o sin ellas, es protegerse del sol durante todo el año para minimizar el riesgo de desarrollar un cáncer de piel.

Imagen principal vía Freepick

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