Hay ciertos gestos de belleza que siguen gritando rebeldía por muy populares que se vuelvan: un eye-liner negro emborronado, el cabello revuelto, cortes de pelo rapados, mechas de colores fantasía, piercings bien visibles…. y, como demuestra Olivia Rodrigo, una manicura mordida, lucida con actitud.

La estrella del pop anunció en redes sociales su segundo álbum, Guts

Exhibiendo un esmaltado negro descascarillado que apunta a que su nueva etapa podría ser un poco más punk.

La estrella del pop anunció en Instagram su segundo trabajo con un gesto de belleza que grita rebeldía

Aunque en la portada del álbum tipo selfie luce sellos estéticos muy suyos como una melena de ondas naturales, labios cereza y un delineado cat-eye, el foco de atención recae inmediatamente sobre sus manos.

Y más intencionado, imposible: Olivia Rodrigo posa mordiéndose el pulgar para enseñar mejor el set de anillos de letras en plata que deletrean el título del disco: G-U-T-S.

A primera vista, el diseño de uñas en tono ónix parece a simple vista una manicura francesa invertida, gótica pero juvenil y actualizada.

Pero si nos fijamos más de cerca, resulta que la línea blanca de la manicura es en realidad fruto del desgaste, lo que inmediatamente nos evoca una época en la que las uñas –tanto en la vida diaria como en la estética predominante– no se llevaban tan hechas.

Guts sale a la venta este otoño, y eso da tiempo suficiente para que las manicuras estropeadas con arte se conviertan en tendencia.

Imagen principal vía Archivo

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