Aunque cada persona es un mundo y la respuesta emocional que experimentamos ante una infidelidad puede ser diferente en cada individuo, en general, se vive como una traición y como algo doloroso. De hecho, la persona traicionada se enfrenta una serie de etapas que incluyen la negación, la ira, la negociación, la depresión y, finalmente, la aceptación. Durante este proceso, se experimentan sentimientos intensos de tristeza, ira, confusión y desconfianza. Y es que la infidelidad quiebra la base de confianza y seguridad en la relación, lo que puede llevar a una reevaluación de la propia identidad y del vínculo afectivo. La recuperación de este duelo requiere tiempo, apoyo emocional y, en muchos casos, intervención profesional para reconstruir la confianza y sanar las heridas emocionales.

¿Cuáles son las causas de una infidelidad?

Las razones detrás de una infidelidad son variadas. Según el psicólogo especializado en vínculos, Sebastián Girona, “muchas veces pensamos que sucede porque hay problemas en la pareja”, y aunque frecuentemente este es el caso, también puede ocurrir “aunque la relación funcione bien”. Entre los motivos más comunes, Girona menciona la búsqueda de algo que no se encuentra dentro del vínculo, el proceso de alejamiento y desinterés, el deseo de terminar la relación de una manera definitiva, y la necesidad de alimentar el ego mediante la seducción de otra persona. La incompatibilidad de personalidades también puede ser una causa importante de infidelidad, ya que “no ocurre de la noche a la mañana sino que es un proceso en donde comienza a sentirse la soledad dentro de la pareja”. En este contexto, la infidelidad suele ser un síntoma de problemas preexistentes en la relación.

Además, la infidelidad puede ocurrir tanto en personas con diagnósticos psicológicos como en aquellas sin ellos, y en la actualidad es igualmente común en hombres y mujeres. Factores como los ideales políticos, culturales y religiosos también pueden influir, creando desencuentros dentro del vínculo. La insatisfacción sexual es otra razón mencionada frecuentemente, derivada de “la distancia psicológica dentro de la relación”. La infidelidad puede ser una forma de revancha cuando uno de los miembros de la pareja ha sido infiel previamente. Girona subraya que, tras una infidelidad, el mayor reto para la pareja es entender por qué ocurrió y decidir si desean solucionar el problema. Aunque perdonar una infidelidad es posible y cada vez más común, especialmente entre hombres, el proceso de perdón es largo y requiere transparencia, claridad y el compromiso de no volver a ver a la persona involucrada en la infidelidad para evitar recaídas.

¿Cuáles son las fases que vamos a atravesar debido a la infidelidad?

Como decíamos, aunque el proceso de aceptación y perdón no es sencillo, con esfuerzo, comunicación, compromiso y, en muchos casos, ayuda profesional, es posible reconstruir la confianza y revitalizar la relación. Los expertos del gabinete psicológico Confort Mental nos explican cuáles son las fases que vamos a transitar:

Fase 1: Asimilar y reconocer que te han hecho daño

El primer paso fundamental es asimilar lo sucedido y reconocer los daños. Ambos integrantes de la pareja deben estar dispuestos a dialogar con franqueza sobre sus sentimientos y vivencias. Este proceso es comparable a evaluar los restos de un muro derribado, identificando qué fragmentos permanecen íntegros y cuáles requieren ser sustituidos. Una comunicación eficaz es esencial, escuchando y validando las emociones del otro para lograr una comprensión y aceptación de lo acontecido.

Fase 2: Establecer fronteras y expectativas

Tras una infidelidad, hay que instaurar nuevas fronteras y expectativas para poder superar futuros conflictos. Esto puede incluir una mayor transparencia, como compartir contraseñas y permitir revisiones esporádicas del teléfono. Aunque estas fronteras pueden parecer intrusivas, son temporales y necesarias para reconstruir la confianza. Una vez que la relación se fortalezca nuevamente, estas fronteras pueden ser reevaluadas para restaurar la privacidad.

Fase 3: Perdón y paciencia

El perdón no implica olvidar, sino liberar el rencor para poder avanzar. Esta fase depende de numerosos factores personales, como la flexibilidad y la madurez emocional. La persona que ha sido infiel debe comprender y atender las necesidades de su pareja, sin recurrir a disculpas constantes que pueden resultar contraproducentes. La paciencia es vital, ya que la reconstrucción del muro emocional no se logra de la noche a la mañana.

Fase 4: Reconstrucción activa

Ambos miembros deben estar comprometidos a trabajar continuamente en la relación. Esto puede incluir terapia de pareja, tiempo de calidad juntos y esfuerzos conscientes para fortalecer la conexión emocional. Aunque es una fase compleja, si se llega a este punto, existen muchas posibilidades de reparar el daño y construir una relación más fuerte y resiliente.

Superar una infidelidad es factible con arduo trabajo y dedicación. Al igual que reconstruir un muro, requiere esfuerzo conjunto, paciencia y un firme compromiso. Al final del proceso, no solo se habrá superado la infidelidad, sino que la relación puede salir más fortalecida y resistente.

Imagen principal vía Archivo

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