Hacer ejercicio realista: el nuevo cozy fitness. Atrás quedó el no pain, no gain o el refrán mucho más español que reza aquello de que ‘para presumir hay que sufrir’.

Hacer cantidades ingentes de abdominales con el único objetivo de obtener una recompensa puramente estética tiene los días contados.

Según un estudio llevado a cabo por la cadena de gimnasios David Lloyd entre los más de 700.000 socios de sus clubes en Reino Unido, el 40% de los encuestados tiene como objetivo recuperar la calma en sus vidas.

Y precisamente el ejercicio con un enfoque más suave, accesible y realista –llamémosle cozy fitness, parafraseando muchos de los hashtags que invaden TikTok– es una demanda real.

El entrenador personal Juan Ruiz López celebra sus 10 años en la profesión subrayando ese cambio de mentalidad:

“Ahora se prioriza la salud, la esperanza de vida y los beneficios a nivel psicológico. Además, el avance en la investigación de las ciencias del deporte ha demostrado que es más importante calidad que cantidad.
Hace años se pensaba que mientras más intensa y dura fuese la sesión, mejor. Pero hoy sabemos que podemos conseguir grandes progresos, cambios y beneficios sin llegar a eso”, explica.

Empezar poco a poco

Esto no significa que existan los milagros y los beneficios físicos lleguen casi sin esfuerzo –“Para ciertos objetivos es cierto que se debe entrenar con cierta intensidad, pero de ahí a sufrir hay un trecho”, dice–, pero la demanda de actividades como el yoga se incrementa en comparación con otras como el crossfit.

Y más teniendo en cuenta, recala Ruiz López, que cuando se tiene una cierta agitación mental hacer un entrenamiento de alta intensidad no es la mejor idea ya que “las sensaciones que produce, como un incremento muy rápido de la frecuencia cardíaca o de la respiración, son síntomas asociados a un ataque de ansiedad por lo que la potencia debe estar controlada. En estos casos se recomienda hacer fuerza”.

Todo esto refrenda la otra gran microtendencia relacionada precisamente con este enfoque amable del fitness:

los hábitos de adherencia lenta. “Es mucho más sencillo empezar con dosis pequeñas y bien programadas que con sesiones muy grandes y radicales.

La motivación siempre debe mantenerse estable y para que no haya picos es importante ir adquiriendo hábitos”, explica Daniel Martínez, responsable de fitness de David Lloyd Turó.

En otras palabras, las de la experta en hábitos Amagoia Eizaguirre, autora del libro El pequeño libro de la constancia (Alienta Editorial), la clave es empezar poco a poco y buscar la actividad que mejor se adapte a las circunstancias.

“No todo el mundo dispone de una hora al día para poder ir al gimnasio o caminar.

Pero con una buena planificación se pueden realizar entrenamientos efectivos de 10-20 minutos. Más vale eso todos los días que un hora solo un día a la semana. La resistencia interna es mucho menor cuando sabes que vas a realizar 20 minutos y no una hora, y eso hace que sea sostenible a largo plazo”.

Snack de ejercicio o mover el cuerpo entre horas

La experta explica también otra de esas praxis vinculadas con esta filosofía: los snacks de ejercicio. No hablamos de estos ‘aperitivos’ en términos de alta intensidad y duración muy corta, sino de pausas activas durante largas jornadas laborales.

“Está demostrado que pasar horas y horas sentado sin mover el cuerpo tiene muchas consecuencias negativas para salud física y mental. Y afecta a la productividad. Es interesante hacer un snack de ejercicio, mover el cuerpo durante cinco minutos.

Puede ser en forma de paseos después de comer, respirar aire fresco tras las reuniones, utilizar las escaleras en vez del ascensor… estos gestos hacen que aumente la energía, se active el sistema metabólico y mejore el rendimiento cognitivo”.

El cozy fitness también implica hacer caminatas a paso intenso –“Para ser efectivas a nivel cardiovascular deberían trabajar unas pulsaciones de 110-115”, señala Martínez–. Y de forma consciente activando los sentidos, observando lo que se ve, los sonidos, los olores… porque todo suma. Y más si se presta atención.

Cómo iniciarse en el fitness tranquilo

Buscar la práctica que guste y se adapte a las circunstancias personales. “El ejercicio debe ser algo que disfrutamos, no un castigo. Si, por ejemplo, levantar pesas te parece un tormento, difícilmente lo mantendrás como una rutina a largo plazo. Pero al elegir un ejercicio que nos guste podemos mantener una práctica regular y sostenible”, señala Morales.

Es importante ser realista y saber a qué se va a renunciar para incorporar ese hábito (y no sumarlo a una larga lista de tareas innacesible). “Estamos en la era donde tenemos que restar cosas si queremos añadir algo. Si no, en vez de ser beneficioso se vuelve estresante”, señala Amagoia Eizaguirre.

Agendar la práctica de ejercicio físico y diseñar un plan de acción sobre dónde, cuánto, cuándo y cómo se va a hacer. Si no se anota en la agenda no se prioriza. También diseñar recompensas a corto, medio y largo plazo.

Los expertos en hábitos aconsejan la regla de la escritora Mel Robbins, es decir, hacer una cuenta atrás contando del 5 al 1 para pasar a la acción cuando se siente el impulso y la motivación y evitar así las excusas y la procrastinación.

Imagen principal vía Archivo

Share This