Desde hace décadas, los tatuajes han sido un arte que a día de hoy sigue de moda. El hecho de poder plasmar de forma permanente en tu piel algo que tenga un gran significado y valor para ti, es una cosa que llama mucho la atención de las personas.

Incluso si no tiene un significado como tal, mucha gente se tatúa por estética. Además, hay tatuajes de todas las formas, estilos, colores y tamaños. Desde pequeños detalles hasta tatuajes muy grandes que ocupan una gran parte del cuerpo.

Sean como sean, lo cierto es que actualmente son más comunes que nunca, por lo que seguramente muchas personas que conozcamos e incluso nosotros mismos, luzcamos alguno de estos dibujos. Para que no se borren, la tinta de los tatuajes se inyecta en la dermis.

Para ello, la aguja con tinta traspasa la primera capa hasta llegar a la dermis, que es donde depositará los pigmentos de color. Esto es algo que ha llevado a muchas personas a preguntarse si esta técnica es perjudicial para la salud.

¿Corre algún riesgo nuestra salud cuando nos tatuamos?

Debido a las perforaciones que el tatuador tiene que hacer con la aguja para ir inyectando el color, es posible que éstos se infecten por gérmenes, virus y bacterias si no se realizan bien los cuidados y limpieza del tatuaje. Hay muchas cremas reparadoras de piel que son muy recomendables después de hacerse un tatuaje, favoreciendo su cicatrización.

Por su parte, el tatuador debe esterilizar el material con cada cliente, ya que es posible que pueda contagiar enfermedades como el VIH, hepatitis y el tétanos entre otras. Otro posible riesgo son las reacciones alérgicas en la piel, sobre todo con tintas de color rojo, amarillo, azul y verde.

Por ello, siempre es necesario tener mucho cuidado a la hora de hacerse un tatuaje y sobre todo, acudir a un tatuador profesional y certificado, pudiendo confiar en que el proceso sea el adecuado.

Credito de imagen principal via Instagram

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